RIMAS del Alba
I
Reprimido en mi cordura estoy contigo
poseído como un loco en un tornado
descompuesto por saciarme y exprimido
por mi ansia, retorcido y reventado.
Tras tu estela, cuan campana, voy contigo
dando vueltas, sin sentido y repicando
un trajín de disparates y ocurrencias.
en un sinfín de remolinos revoloteando.
Aunque a veces, reconozco que contigo
en mí un orgasmo, cuán volcán, ha estallado
extasiado al ser por tí el elegido
pá moldear con palabras, esos tus labios.
Tú eres mi llanto, mi consuelo y mi alegría.
Mi familia, mi compañero. Mi bien-amada
y por testigo, yo pongo al firmanento
de que yo ... hoy sin tí ... no sería nada.
Yo estoy contigo y sin tí yo no me siento.
Te necesito como sombra, luz del día.
Te llevo dentro, siempre en mis pensamientos
y al parirte, muero en tus versos...
tú eres poesía.
II
De vez en cuando vacilan inseguros
mis pasos al penar por los caminos
y mis hombros de cargar andan torcidos
y de andar, mis pies se hacen más duros.
De vez en cuando vacila mi cometa
sin destino, anclada en el vacío
entre volar a solas, cuán veleta
o por ella, dejar preso mi albedrío.
De vez en cuando se alarga el trayecto
y olvidado queda uno en la derrota.
Ya no hay màgico remedio que haga efecto
ni remiendo que tapone mi alma rota.
De vez en cuando cabalga mi tormento
encabritado de tener tan mala potra
y gota a gota me ahoga el sufrimiento
de porqué en porqué y de una en otra.
III
De la mágica noche, en la bruma,
yo he sentido llover, en silencio,
infinitos luceros caídos,
como estrofas de luz, cuán, misterio.
Y he visto soñar a la luna
con un cielo cubierto de estrellas
y al mar mecer con recuerdos
las barcas sedientas de arena.
Y he sentido, de cerca, momentos
que a otro tal vez ocurrieran.
Si las piedras no dieron su fruto
la ilusión, fué en mí, fértil tierra.
Desde el recio castillo del alma
hasta el poro vacío que deja
el sudor del llanto he abierto
murallas de barro y quimera.
IV
Llevo la muerte clavada en los ojos.
Nada me importa: morir o matar.
Busco la mano que ahogue mi pena.
Busco la forma de ya terminar.
El aire me hiere cuán filo cuchilla.
La sangre me araña con saña al pasar.
La gente me cuenta cosas que no entiendo.
Y el alma la tengo rota de llorar.
Si sigos mis pasos con ella me encuentro.
Si paro un momento es pá recordar.
Si vivo, no vivo y por ella me muero.
Si muero es por ella, por ella,no más.
V
Si vivo en la sombra y a otros me oculto,
es, por si acaso, se enturbia mi fe.
Que cada camino aguante sus huellas
y que cada huella sea la de su pie.
Voy a mi aire y al viento me entrego.
Me lleva, en volandas, de aquí para allá.
Más ande con unos o tercie con otros,
soy el mismo siempre, con todos igual.
Me siento inmutable en el tiempo vivido
no tuve motivo para cambiar.
Si pienso una cosa la digo en la cara.
Prefiero callarme, a hablar, por detrás.
Yo nunca he partido a crear confusiones.
Si muevo conciencias, por algo será.
El camino ha sido y es mi destino.
No hubo un principio ni habrá final.
VI
Cárcel de carne fuistes de mis ilusiones.
Horizonte sin fín donde voló mi ambición.
Volcán siempre activo de mis locas pasiones
y en mi sangre, demonio que amé como a un Dios.
Tengo tu rostro clavado en mis ojos.
Si cierro los párpados te adentras aún más.
Si pienso no pienso más que en tus palabras.
Si me abro el alma, allí entera estás.
Si vivo no vivo más que de recuerdos.
Si bebo no bebo más que pá olvidar.
Si olvido me olvido hasta de mi nombre
y cuando me hablan no sé de que hablar.
Y siento el dolor tan dentro en mi alma
que pienso que nunca ya me ha de dejar.
Pues creo que he caído pá siempre en desgracia
y que el amor a mi puerta jamás volverá.
VII
Bajo la sombría estampa del triste cementerio,
tras la fría verja, y escondido en las tinieblas
velando el lecho siniestro del profundo sueño
hecho polvo, el misterio del ayer, a sus anchas puebla.
Entre los verdes cipreses, el viento, gélido pasa
cantando la vieja historia que el mundo encierra
en atáud de oro, funeral de plata y tierra de cobre
en negra esquela y en caduco luto que Olvido entierra.
! Ay, galería del alma, mástil de mi bandera!
¿ Quién estará conmigo el día que yo me muera?
Bajo la sombría estampa del triste cementerio
el viento pasa y cuenta la historia que yace muerta.
Apenas se oye, entre los cipreses, lo que nos dice.
Apenas se entiende, si antes no cruzas su última puerta.
VIII
Sentado frente a un anís en copa
en cáliz de plata tu néctar sorbí
y copón bendito que mi ansia me arropa
de un rojo deseo que me hace morir.
Tu boca me toca crispándome todo
mis ansias se enredan con tu frenesí
hambrientos los sexos, sedientos galopan
fundido en tu cuerpo, me inflamo ante tí.
Mis manos galopan hacia tus adentros.
Tu sombra gozosa se abre ante mí.
Penetro en tu cueva y descubro el secreto
que hace que pierdas control sobre tí.
Tus húmedos pétalos rezuman veneno
que entra en mi sangre queriendo salir.
La mente se nubla. ¡ El pulso se aloca!
Y el verso explosiona en tu verbo sin fin.
¡ Ay, Burundanga del alma querida,
si faltas me dejas con mono de ti!
Adicto a tus besos, te busco perdida,
de una sobredosis yo quiero morir.
IX
Como un globo de ilusión te hinché y al aire
te me fuistes y tras tuyo eché a correr.
mas el viento de mi ansia te alejaba
y la cruda realidad quedó a mis pies.
Y en el azul del cielo se perdieron
mis ojos, de buscar, más de una vez.
En la luna, en los astros y luceros
creía verte y al no verte yo lloré.
¡ Oh, ilusión, que alto vuelas orgullosa,
olvidando que tu espacio yo llené.
A tus pies puse el mundo y sus tesoros
más ahondando en tu desprecio me enterré.
Como un globo de ilusión, te hinché y al aire
te me fuistes, sin saber muy bien porqué.
Como un globo de ilusión, te hinché y al aire
la ilusión con el globo se me fué.
X
Tengo nostalgia de un día imposible
de horas que fueron sombras de amor.
Olvido el instante donde nunca estuve.
Recuerdo el momento que nunca existió.
Añoro la huella que nunca dejaron
mis pies indecisos, ciegos al andar,
por falsas promesas que me encadenaron
a un mundo que exige y en cambio no dá.
Ay, cuántas mentiras mis pasos marcaron,
palabras que abrieron caminos al mar.
Prisionero me encuentro entre mis recuerdos.
¿ Acaso existe mayor soledad?
XI
Bajo el pétreo arco del viejo puente,
como un viejo al sol, dejé pasar,
en un momento de triste angustia
el río más puro que va a la mar.
¿ Como creer que era a mí a quién buscabas,
si nunca me hicistes ninguna señal?
¿ Cómo pensar encontrar tras el alba
que el día que pasa no vuelve jamás?
Hoy el polvo del recuerdo me llega
con la nostalgia de una hoja al caer
y a través de una lágrima se filtra
hasta el cuarto más oscuro de mi ser.
XII
Como paso la noche, he pasado la vida
bajo un cielo estrellado, en la oscuridad.
La luna ha sido y es aún mi guía
que alienta mi alma y me hace soñar.
El día me ciega con sus resplandores.
Me espanta la vida en su claridad.
La noche ha sido y es aún en mi vida
lo oculto, lo bello, el eterno buscar.
Me arrastran sus ojos hacia sus adentros.
Me pierdo en su manto, me dejo llevar.
Conozco al dedillo sus mil secretos,
más siempre su rostro me vuelve a engañar.
Así eres, pequeña, negra y oscura.
Eres la sombra en la que me perdí.
Quisiera no verte más siempre te encuentro.
Tu rostro es la noche que me hace vivir.
XIII
Cuántas veces perseguí sin suerte esa sombra esquiva
que grabada llevo desde que mi alma empezó a querer.
Cuántas veces quise ver el rostro de mi eterno sueño
en la llama ardiente, de cualquier historia,
de cualquier mujer.
Cuántas veces deseé a gritos leer silencios,
abrir caricias, soñar espacios, tocar su piel.
Cuántas veces dibujé su cuerpo en el azul del cielo
con la nostalgia que nos trae el rojo
de un atardecer.
Cuántas veces llamé a mil puertas trémulo y ansioso
por ver si guardaba tras su fachada su desnudez.
Cuántas veces recé, a oscuras, pá que el destino,
me arrastrara, como en mis sueños,
ante sus pies.
Hasta que un día, sentí en mi espalda un cálido aliento
y al darme la vuelta, buscando unos labios, te encontré.
Y hoy desnuda, como un libro abierto, reflejas el rostro
de aquella sombra desconocida
que yo siempre deseé.
XIV
Si vivo en la sombra y a otros me oculto,
es, por si acaso, se enturbia mi fe.
Que cada camino aguante sus huellas
y que cada huella sea la de su pie.
Voy a mi aire y al viento me entrego.
Me lleva, en volandas, de aquí para allá.
Más ande con unos o tercie con otros,
soy el mismo siempre, con todos igual.
Me siento inmutable en el tiempo vivido
no tuve motivo para cambiar.
Si pienso una cosa la digo en la cara.
Prefiero callarme, a hablar, por detrás.
Yo nunca he partido a crear confusiones.
Si muevo conciencias, por algo será.
El camino ha sido y es mi destino.
No hubo un principio ni habrá final.
XV
Aunque el viento escupa en tu cara, de odio, palabras.
Aunque el sol oculte su rostro al verte llegar.
Aunque la mar se quede en silencio en tu presencia.
Nunca dejes, mi niña, nunca dejes
de tener encendida la mecha que te hace soñar.
Aunque habite en tu casa el frío más duro y la flaca miseria.
Aunque tu hambre la mates tan sólo con migas de pan.
Aunque la muerte se pase las noches rondando tu puerta.
No olvides, mi niña, que tu corta existencia
no es más que un puente hacia el más allá.
Aunque la rosa que es esta vida te clave su espina.
Aunque el miedo se meta en tu cama y te haga temblar.
Aunque este mundo siga indiferente ignorando tu pena.
No quiero, mi niña, ver ya no quiero
tu belleza rota de tanto llorar.
Aunque el futuro levante entre nosotros extensos espacios.
Aunque tus labios no vuelvan ya nunca los míos a besar.
Aunque tu cuerpo en el mío no vuelva a perderse.
Recuerda, mi niña, recuerda esto siempre:
Fundida mi alma en la tuya va.
XVI
Nada yo he sido y a nadie me debo.
Nada he retenido, cuán vino se fué.
Si voy o si vengo, a nadie ha importado.
Si gozo o si sufro, no se ha de saber.
Si vivo en la sombra y a otros me oculto,
es, por si acaso, se enturbia mi fe.
Que cada camino aguante sus huellas
y que cada huella sea la de su pie.
Voy a mi aire y al viento me entrego.
Me lleva, en volandas, de aquí para allá.
Más ande con unos o tercie con otros,
soy el mismo siempre, con todos igual.
Me siento inmutable en el tiempo vivido
no tuve motivo para cambiar.
Si pienso una cosa la digo en la cara.
Prefiero callarme, a hablar, por detrás.
Yo nunca he partido a crear confusiones.
Si muevo conciencias, por algo será.
El camino ha sido y es mi destino.
No hubo un principio ni habrá un final.
XVII
Quien fuera ola para besar tu orilla
Quién mar para mecerte en mis brazos
Quién fuera cielo para cobijar tu risa
y quién sol para arder en tus labios.
Quién fuera luz para verte siempre.
Y quién sombra para estar a tu lado.
Quién fuera otro para no quererte.
Quién fuera tú para sentirme amado.